Distrito 9

A estas alturas ya han corrido ríos de tinta (y sobre todo de bits) sobre Distrito 9. Hemos leído sobre la ingeniosa campaña publicitaria, y a mucha gente reclamándola como una película de ficción “seria”, por su tratamiento de ciertos temas sociales. Sin embargo, creo que ese punto de vista es erróneo: se basa en una divisón entre alta y baja cultura que implícitamente relega a la ciencia ficción a un lugar intrascendente, que tiene que excusarse y pedir permiso para poder ser algo serio. Tratar de resaltar el pretendido mensaje de Distrito 9 como un valor en sí mismo es empezar con mal pie.

Y es que, alienígenas aparte, el mensaje de Distrito 9 es algo que ya hemos visto muchas veces. Hay decenas, por no decir centenares, o miles, de películas con la misma historia sobre el valor de comprender al extraño. ¿Cambia este mensaje el hecho de estar ambientada en Sudáfrica?¿Es esta película mejor por ser una poco velada crítica al apartheid? En el momento en que esta película trata esos temas es cuando es más fallida, por lo simplista y exagerado de la metáfora.

Los aciertos de esta película no están ahí, a pesar de ese comienzo como falso documental (mockumentary). Esta primera parte de la película sirve como retrato de la situación, como una herramienta para contarnos un montón de cosas sin tener que recurrir a un narrador. Este comienzo como documental es más un recurso narrativo que un mensaje ideológico. Tratar de reclamar seriedad de esta película a raíz de lo que nos cuentan aquí es un error, y un síntoma de no haber entendido demasiado bien la película, por que por mucha imagen con grano o cámara al hombro, muchas de las escenas son claramente paródicas. Y es que el único momento en que la película se toma en serio a sí misma es cuando se abandona la cámara al hombro, y se convierte en una peli de acción pura y dura, sin perder por ello el sentido del humor.

¿qué hago con este trabuco?

¿qué hago con este trabuco?

Por eso nos tiene atados a la butaca las casi dos horas que dura, y por eso nos lo pasamos genial cada vez que alguien es vaporizado con un arma alienígena. Es perdonable alguna concesión al videojuego, con un par de escenas de aire shooter, y es de agradecer que se evite la cámara al hombro, tan de moda y tan mal usada, durante toda esta parte de la película, ganando así en ritmo, y, sobre todo, en no cansar al espectador.

Distrito 9 es una gran película de ciencia ficción, y una gran película de acción. Esos son sus méritos, y son más que suficientes por sí mismos como para convertirla en una de las opciones más interesantes de la cartelera actual, sin necesidad de tener que disfrazarla bajo una capa de alta cultura.

3 comentarios

  1. joder solo con la gran variedad de armas alienigenas disparadas, y el robot/mech/armadura me habian ganado

  2. El mecha es la polla, escenón!

  3. “Y es que el único momento en que la película se toma en serio a sí misma es cuando se abandona la cámara al hombro, y se convierte en una peli de acción pura y dura, sin perder por ello el sentido del humor.”

    Pues hasta ese punto, me estaba pareciendo una película de sobresaliente. Después…del montonazo.

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