Algo es algo…

Thank you for making games important, because god knows I have no other marketable job skills.

Ron Gilbert, creador de Monkey Island

Grand Funk Railroad

¿No conocéis a Grand Funk? ¿Las letras descamisadas de Mark Farner? ¿El bajo quebrantahuesos de Mel Schacher? ¿La habilidad a la batería de Don Brewer?

Homer Simpson, machacapunkis

Injustamente poco conocidos en nuestro país, Grand Funk Railroad son una grandísima banda de rock setentero, con un buen puñado de grandes discos a sus espaldas. Tocando normalmente como un power trio, con los tres miembros mencionados por Homer y el acompañamiento puntual de Craig Frost al teclado, supieron crear una música con un estilo muy personal, claramente reconocible. Su disco más conocido es We’re an American Band, toda una declaración de intenciones. En este disco no hay demasiado lugar para los desvaríos solistas tan frecuentes en los años setenta. En lugar de ello, encontraremos un sonido compacto. Podría tratar de describir cómo suena Grand Funk, pero me limitaré a la cita de más arriba.

Conspiranoia

A la gente le han fascinado las conspiraciones y las sociedades secretas desde tiempos inmemoriales. Ante cualquier calamidad, siempre se le echaba la culpa a algún tipo de sociedad secreta, sean los masones, los illuminati o algún otro grupo, real o ficticio. En el fondo, la gente necesita creer en la magia, y por eso es más fácil aceptar extrañas y descabelladas teorías que la fría y aburrida realidad.

Pero desde el asesinato de Kennedy, la pasión por las conspiraciones crece a un ritmo alarmante, y desde la aparición de Internet, cualquier idea, por peregrina que sea, encuentra pronto un grupúsculo de creyentes, o buscadores de la verdad, como suelen preferir llamarse. No hay más que ver el revuelo que causó el documental Zeitgeist, aclamado por muchos como una revelación prácticamente divina, sin atender a la gran cantidad de datos falsos creados a mayor gloria de la épica documental, si es que es apropiado utilizar esta palabra.

Una de las conspiraciones más famosas es la de la llegada del hombre a la Luna. La gente es capaz de imaginar las cosas más absurdas para justificar sus creencias, como la teoría de la bandera ondeante con el viento, y un montón más. En la entrada de la wikipedia se listan muchísimas de las hipótesis de los conspiranoicos mediante el uso de nociones de física adquiridas en primaria y saludables dosis de sentido común. Normalmente, un conspiranoico no se achica cuando la cruel realidad desmonta sus creencias, pero ayer estuve observando algunas fotos, y me gustaría ver qué comentarían al ver el rastro de las pisadas de los astronautas sobre la Luna.

Aterrizaje Apollo 14

Aterrizaje Apollo 14 (click para ampliar)

En la imagen pueden distinguirse los rastros dejados por los astronautas, como un par de lineas más oscuras sobre el gris polvo lunar. Es una pena no tener fotos de mayor resolución para poder verlo con más detalle… poder ver las huellas de una persona fuera de nuestro planeta.

¿Acaso fueron puestas ahí por algún tipo de misión secreta de la NASA dedicada a poner huellas allá donde hubieran aterrizado los módulos lunares y así acallar a los poseedores de la verdad? Nunca lo sabremos…


Actualización: aprovecho para enlazar tres artículos relacionados con este tema que han salido estos días en otros blogs que suelo leer, con motivo de la publicación del libro La conspiración lunar ¡vaya timo!, de Eugenio Fernández Aguilar autor del blog Ciencia en el S. XXI. La primera reseña, en el siempre interesante Física en la ciencia ficción, y la segunda, en el muy recomendable Historias de la ciencia.

The Road

Cormac McCarthy es un viejo conocido de este blog. Nunca es mal momento para recuperarlo, y además, acaba de presentarse en el Festival de Venecia The Road, la adaptación al cine de su novela homónima. Hace meses que nos están poniendo los dientes largos con diversas fotos del rodaje, aunque en el trailer se vea quizá demasiada acción.

The Road

The Road

The Road ha sido uno de los libros que mayor desazón me ha provocado, con una visión de un mundo completamente desolado tras una catástrofe de dimensiones bíblicas, y lo que es peor, sin ninguna esperanza para los supervivientes. McCarthy sabe transmitir a la perfección esa sensación de desesperanza y la terrible soledad de un padre y su hijo en un mundo hostil. En cada una de sus páginas se siente el terror de no saber si habrá comida para el día siguiente, o si te convertirás en el almuerzo de una banda de caníbales.

Si aún no has leído la novela, hazlo.

Van Damme en verso libre

En este blog ya ha aparecido una gran estrella del cine de hostias como Steven Seagal. Tardaba en aparecer Jean Claude Van Damme, el belga definitivo. No os perdais la reseña rimada de Lionheart que Mr. A hace en su blog Hostias de Celuloide, dedicado a lo mejor del cine de acción bien entendido, el de los años 80 y 90. Aquí va un pequeño fragmento:

Van damme recibe palos a cascoporro
y el malo lo tira al suelo de un mamporro
allí su colega le dice; “no te levantes
que todavía te dará mas hostias que antes”