Selección Pony Pisador

Cuvée des trolls
Cuvée des trolls

La cerveza y los juegos de rol están muy relacionados. ¿Dónde comienzan casi todas las aventuras de los jugadores? Efectivamente, en la taberna, con sus personajes tomándose unas jarras de cerveza. Por eso, en la web Geeks are sexy han hecho una pequeña selección de las cervezas más apropiadas para animar (¡con moderación!) una buena partida de rol con los amigos. Eso sí, se han centrado en los juegos con ambientes fantásticos, cercanos a Dungeons and Dragons (habría que pensar con qué podemos acompañar una partida de La llamada de Cthulhu o MechWarrior).

Gulden Draak
Gulden Draak

La elección de la Hobgoblin quizá era muy obvia, aparte de las clásicas cervezas de abadía (ideales para un clérigo). A mí me gustaría proponer un par más. La primera que se me ocurre es la Monty Python’s Holy GrAil, de la que ya habíamos hablado aquí. Otra es una cerveza que produce una pequeña empresa belga, la Cuvée des trolls. Es una pena no haberla encontrado en España (sólo la ví en el pueblecito belga de Tournai), por que está muy rica, y la copa oficial es una tentación para el coleccionista. Y si ya tenemos dos cervezas protagonizadas por criaturas propias de un juego de rol, nos falta La Criatura Por Excelencia: el dragón, enemigo supremo en tantas y tantas aventuras. La mejor manera de acabar una buena partida es que nuestros personajes se tomen unas Gulden Draak en la taberna, mientras se reparten el botín del dragón y sus merecidos px. Una de las mejoras cervezas belgas, oscura, densa y con interesante 10,5 de gradación alcohólica. Y si pasais por Gante, no os olvideis subir a la torre, donde tiene su guarida este dragón de oro, que (dicen las historias) los cruzados trajeron desde Siria para custodiar la ciudad.

Calentando motores… (2)

¡¡¡¡Hmmmmmm!!!

¡¡¡¡Hmmmmmm!!!

¿Sería exagerado hacer una cuenta atrás hasta el próximo episodio? Al fin y al cabo, en Perdidos hay una cuenta atrás que tuvo mucho protagonismo. Bueno, de todas formas, podemos amenizar la espera con un poco de humor. Kristy Stevenson se pone en la piel de unos cuantos de los personajes de la serie para afrontar un difícil reto: hacer un sandwich. ¿Cómo se prepararía Desmond un tentempié?

1. Eat sandwich
2. Call the sandwich “brother”
3. Place peanut butter slice over jelly slice
4. Spread jelly on the other slice
5. Spread peanut butter on one slice
6. Take two slices of bread, a jar of peanut butter and a jar of jelly

En esta página podemos ver cómo lo harían unos cuantos personajes de la isla. ¡No es un asunto tan trivial como parecía!

Engineering Paradise

¿Has dejado de tener amigos desde que elegiste estudiar una ingeniería?¿Envidias a esos que se pasan los días en el césped fuera de las facultades de letras con los bongos? ¡Deja de lamentarte! Ya lo dicen en The Big Bang Theory, y nosotros también lo hemos dicho por aquí: Smart is the new sexy. No hay más que ver este video para darse cuenta de ello.

Engineering is my trade, and I love my degree!

Al Capone: muerto de miedo

al capone fumando

El simpático Capone

Volvemos a estar de aniversario. Un día como hoy, 25 de enero, pero de 1947 fallecía Alphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone. Mucho se podría escribir acerca de la vida de este famoso gánster americano de origen italiano, y muestra de ello es la cantidad de películas que se han dedicado a este carismático personaje. Sin embargo, lo que nos ocupa hoy no es como vivió, si no como terminó, y es que el final de Al Capone se podría decir -si me lo permitís- que fue una muerte de miedo.

Debido a la gran habilidad de Capone con las tapaderas, y a tener sobornada a media policía de Chicago y cuarto y mitad de la judicatura, jamás se le condenó por los múltiples crímenes que se le atribuyen. Sin embargo, en octubre de 1931 y gracias en parte a las nuevas leyes promulgadas unos años antes, fue posible que Eliot Ness y sus intocables detuvieran a Capone acusado de evasión de impuestos, pena por la que fue condenado a once años de prisión.

En un principio, se le confinó en un centro penitenciario común, en Atlanta, en la que se convirtió en el preso más famoso y uno de los más temidos de la cárcel. Sin embargo, Capone aún era capaz de manejar la mayor parte de sus negocios desde allí, con lo que el efecto de su detención se veía dismunido. Debido a estos contratiempos, se decidió trasladar a nuestro famoso gángster a Alcatraz, lugar donde pasó el resto de la pena sin poder contactar con el exterior.

Tras su liberación, años después, Capone se retiró de la vida pública y se recluyó en una de sus mansiones. Apenas le quedaba dinero, y había ido perdiendo facultades mentales debido a una sífilis que nunca se dejó tratar. Y es que Al Capone, quien lo iba a decir, padecía belenofobia, o lo que es lo mismo, pánico a las agujas [y otros objetos punzantes]. Lo curioso del caso no es que tuviera pánico a las inyecciones, si no que este tipo de fobia está comunmente asociada a la hemofobia -miedo a la sangre-, con lo que cuesta imaginarse a nuestro sanguinario mafioso cometiendo atrocidades a sus víctimas. O reaccionando cuando sufrió esa terrible cicatriz en la cara por la que tan bien se le conoce, ¿se desmayaría?

Finalmente, en 1947, fue encontrado muerto en su bañera, muy probablemente de sífilis, una enfermedad que nunca se dejó tratar por genuino pánico.

Calentando motores…

Queda algo más de una semana para el acontecimiento televisivo del año: el comienzo de la la última temporada de Perdidos. Aún no sabemos qué pasará, si los guionistas resolverán nuestras dudas, si quedarán misterios pendientes o si toda esta historia tendrá al final algún tipo de sentido. Mientras esperamos, podemos refrescar nuestra memoria con este video

Intentar resumir todas las vueltas y revueltas argumentales de esta serie en apenas ocho minutos, puede parecer una locura (lo es), pero nos ayuda a crear una visión global de todo el asunto en unos minutos. Todos los datos necesarios, desde que el avión se estrella hasta el final de la quinta temporada… ¿homenaje a los Soprano? En el video hacen un guiño al final de la otra gran serie de los últimos años: the screen goes to white, instead of black. Cool!

Nos esperan unos días de ver Perdidos hasta en la sopa, así que disfrutemoslos. No nos queda mucho tiempo para especular cómo va a acabar todo esto antes de poder ver el auténtico final. Es el final de una época: si por algo se puede caracterizar la primera década de este milenio, es por esta serie. Hemos visto el nacimiento de una nueva mitología, y vamos a ver también su final. Por fin sabremos cómo acaba el enfrentamiento entre fé y razón, o entre Locke y Jack… ¿estará a la altura de nuestras expectativas?


Otra manera de repasar estas cinco temporadas está en Lost Minutes: un resumen de tres minutos de cada capítulo de la serie, y un resumen de cada temporada en 75 minutos.

Blue Öyster Cult

En este blog ya nos hemos declarado fans del rock setentero y del heavy rolero bien entendido. Blue Öyster Cult reunen las dos características.

Es una de esas bandas que no son muy conocidas por aquí, quizá por haber tenido una trayectoria un tanto errática desde los años ochenta, pero tienen una de esas discografías incontestables, con un buen puñado de discos sin una canción mala, y unas cuantas canciones que han pasado a la cultura popular. Y, siguiendo con la cultura popular, a nada que nos fijemos, están por todas partes: fueron pioneros en el uso del umlaut (¡sí, antes que Motörhead!), protagonizan uno de los sketches más famosos del Saturday Night Live, Homer se reconoce también como fan en Los Simpson… podríamos seguir así un buen rato. ¿os acordais de cómo se llama el bar gay de Loca Academia de Policía? Y más recientemente, en Zombieland se los escucha en una de las mejores escenas.

¿Y el aspecto rolero? Blue Öyster Cult aventaja a cualquier grupo de chavales que glose las aventuras de Tanis el semielfo. Ellos tienen varias canciones escritas por el mismísimo Moorcock, entre ellas Black Blade (más abajo podeis oírla), sobre Elric de Melnibone. ¿Qué hay más rolero que tener a uno de los mejores escritores de fantasía escribiéndote canciones?

Si ya conocías a los BÖC espero que esta entrada te sirva para conocer algo nuevo de ellos. Al fin y al cabo, su influencia fue enorme y se pueden encontrar referencias por todas partes. O, si no has aprendido nada, nunca es mal momento para recuperarlos. Y si no los conocías, enhorabuena, acabas de descubrir a un grupo increíble… ¡disfrútalo!

Lenin, Stalin y San Petersburgo

lenin-rev-octubre

Lenin en la revolución de octubre

Ayer, día 21 de enero de 2010 fue el aniversario del fallecimiento de Lenin, primer presidente del soviet de comisarios del pueblo. A tenor de este dato, he decidido añadir una entrada para resaltar algo obvio, y es que la mayoría no sabemos nada sobre el idioma ruso. De este modo, la mayor parte de la gente asume que Lenin era el nombre o apellido del líder soviético, así como Stalin también era el nombre del secretario general del comité central del partido comunista de la unión soviética.

¿Y por qué piensa esto la gente? Pues en parte por falta de curiosidad histórica y en parte porque, como ya he comentado, la mayoría no sabemos nada de ruso. En realidad, ambos son sobrenombres o apodos que se les otorgaron por diversos motivos. Así, Lenin significa “el que pertenece al [río] Lena”. Curioso nombre para alguien que nació en la región del Volga, a varios miles de kilómetros del Lena, ¿verdad? Del mismo modo, Stalin significa “hombre de acero” o “hecho de acero”, uno de los tantos alias que utilizó este sangriento dictador comunista.

Los nombres reales de estos personajes son Vladímir Ilich Uliánov y Iósif Visariónovich Dzhugashvili. Mucho menos comerciales, oiga.

¿Y San Petersburgo? Bien, San Petersburgo fue fundada por el zar Pedro el Grande en 1703 (las historias de su construcción se podrían comentar en otra entrada). Actualmente es la segunda ciudad más importante de Rusia, y la que más veces ha cambiado de nombre en la historia. Tras el nombre original, de origen germano, pasó a llamarse Petrogrado a raíz del conflicto germano soviético de 1914. Posteriormente, en 1921 obtuvo el nombre de Leningrado en honor al presidente del soviet. Este nombre perduró hasta 1991, momento en el que se convocó un plebiscito para determinar el nombre definitivo de la ciudad. Los habitantes de la urbe votaron entre varios nombres, y finalmente salió elegido San Petersburgo, demostrando que, al final, las aguas vuelven siempre a su cauce.

Otro Sherlock Holmes

Sherlock Holmes

Sherlock Holmes

Si os gustó la versión de Sherlock Holmes de Guy Ritchie, no os podeis perder la adaptación que prepara The Asylum. Mirad la portada. Creo que no hay nada más que decir. Bueno, sí… ¡¡¡dinosaurios!!!

La saga de Hrolf Kraki

Hace tiempo introducíamos en el blog la propuesta de ir reseñando algunos libros de fantasía poco conocidos. Ahora se pueden encontrar un montón de clásicos de la fantasía casi en cualquier tienda, sin embargo, el dominio de las estanterías por parte de Timún Más y sus franquicias roleras es abrumador. El único propósito de esta serie es dar a conocer unos cuantos libros que son injustamente desconocidos, sin pretender adoctrinar. Pero si a alguien le pica la curiosidad y lee uno de ellos y le gusta, ¡mejor aún!

La saga de Hrolk Kraki

La portada original, con el sello del unicornio de Ballantine

Cuando me plantee esta serie tenía en mente unos cuantos libros que quería dar a conocer, libros que he ido leyendo y de los que guardaba un buen recuerdo. Uno de ellos era La saga de Hrolf Kraki, en el que Poul Anderson, un conocido escritor de fantasía y ciencia ficción (¡siete premios Hugo y tres Nebulas, nada menos!), toma el material de varias sagas medievales, como la saga danesa de Hrolf Kraki, la saga de los Skjoldungos y los Ynglingos y otras obras de la literatura medieval nórdica para construir una versión moderna de la historia de la Dinamarca de los siglos quinto y sexto.

Sin embargo, no me fiaba del todo de mis recuerdos, y hacía mucho tiempo que había leído el libro, así que volví a leérmelo. Y la relectura no ha estado a la altura del recuerdo de la novela, sobre todo por que la leí cuando era bastante joven (jeje) y con muchas menos lecturas acumuladas. Por aquel entonces, la historia de Hrolf Kraki, con sus historias de hechiceros y temibles guerreros me pareció increíblemente cruda, con sus protagonistas luchando contra un destino brutal e implacable.

En una segunda lectura, todo eso sigue ahí, sin embargo, no transmite esa sensación de fuerza. En el esfuerzo por integrar diversas epopeyas nórdicas y reescribirlas en un estilo más moderno se pierde parte de la fuerza que tienen estas sagas, en las que predomina una narración simple, lacónica, mientras que Anderson abunda en descripciones y detalles. Hay que tener en cuenta que estas sagas fueron escritas en ocasiones siglos después que los hechos que narran, y el narrador es completamente ajeno a los personajes, mientras que Anderson, para modernizar el relato, cuenta la historia desde un punto de vista mucho más cercano, comentando al lector qué piensan o sienten los personajes.

De todas formas, aunque no haya estado a la altura de mi recuerdo, tampoco es una mala novela. En ella se cuenta la historia de la familia de Hrolf Kraki, y como es habitual en la literatura nórdica, toda esta historia está construida alrededor de la idea del destino implacable: Hrolf carga con una maldición, y todos sus esfuerzos por escapar de su destino habrán de ser vanos. Además de Hrolf podemos encontrar un montón de grandes personajes, ya sean bersekers, hechiceras, elfos o simples criados. Y, a pesar de tener momentos de relleno, donde el ritmo decae, hay buenas dosis de acción, aventuras y conspiraciones.

Para quien haya leído ya alguna de las sagas que originaron esta novela (o esté familiarizado con los clásicos griegos) La saga de Hrolf Kraki no va a suponer nada nuevo. Sin embargo, cualquier aficionado a la fantasía va a disfrutar bastante con ella. Al fin y al cabo, casi toda la literatura fantástica del S. XX parte también de los mitos nórdicos actualizados por Tolkien, y aquí podrán encontrar el material original, sólo con un ligero procesado. Además, es un excelente punto de partida para seguir con la lectura de otras sagas medievales.


Este libro fue publicado originalmente dentro de la colección que dio origen a esta colección de posts, la Ballantine Adult Fantasy Series. En España, fue publicado dentro de la mítica colección Ultima Thule, donde también aparecieron Las aventuras de Solomon Kane.

Sherlock Holmes

A la hora de analizar esta película la mayoría de las críticas se centran en lo mismo: la fidelidad de esta adaptación respecto al canon de Sherlock Holmes. Es difícil encontrar una reseña donde se hable de la película por sí misma, con sus aciertos y sus errores. Sin embargo, este problema no es nuevo, y se repite cada vez que se adapta algún personaje popular. Quizá el caso más paradigmático de este fenómeno fue El caballero oscuro, con legiones de admiradores y detractores antes de su estreno.

Sherlock Holmes

Sherlock Holmes

Esta postura de ceñirse a un canon para juzgar esta película demuestra dos cosas: en primer lugar, una notable estrechez mental, y es que muchas veces las mejores adaptaciones de un personaje son aquellas más transgresoras, las que aportan algo nuevo y no se limitan a repetir los mismos esquemas de siempre. En segundo lugar, demuestran su desconocimiento, y es que a la hora de establecer sus parámetros sobre lo que pueden y no pueden hacer Sherlock y Watson no toman como referencia a Arthur Conan Doyle, si no a Basil Rathbone. Y por eso sorprende que Sherlock Holmes no dude en resolver problemas a ostias en lugar de sentarse en un sillón a fumar una pipa, y que Watson sea un tipo enérgico en lugar de un regordete pusilánime. Pero los mimbres que utiliza Guy Ritchie para revolucionar al personaje ya están en Conan Doyle: Holmes es un experto boxeador y practicante de artes marciales, y Watson un veterano de la guerra de Afganistán.

Hasta ahora he caído en el mismo vicio que he criticado, ya que no he hablado aún de la película, si no de cómo es más fiel al canon holmesiano de lo que parece. Así que toca hablar de las cosas buenas de la película, que las tiene, y son muchas, y también de las malas. En primer lugar, lo acertado de los protagonistas, con Robert Downey Jr. muy metido en su papel, Jude Law haciendo de su contrapunto, formando una pareja perfecta, no sólo en los momentos de acción, si no también en esas escenas en las que parecen un matrimonio. Y eso por no hablar del resto de personajes, como el malvado  Lord Blackwood, con una impresionante presencia en escena. Sin embargo, algunos de estos personajes no me han gustado tanto, en particular, la actriz que interpreta a Irene Adler, sus intervenciones parecen un añadido un tanto forzado en la historia para así cumplir con el porcentaje de romance exigido por las convenciones de Hollywood.

Lord Blackwood

Lord Blackwood

En cuanto al aspecto visual, hay que destacar la ambientación en ese Londres victoriano, sórdido, caótico, sucio y acelerado. Una metrópolis steampunk llena de humo y obras, donde Sherlock se mueve entre los edificios más lujosos y los callejones más inmundos con total naturalidad. Y entre todo este caos Ritchie sabe mover la cámara con agilidad, dando a las secuencias de acción y a las persecuciones un ritmo endiablado, pero sin caer en la cada vez más habitual confusión de planos cortísimos y cámaras epilépticas. Y es que, salvo en un par de momentos de lucimiento de las habilidades analíticas de Holmes que no aportan demasiado, la acción está al servicio de la historia, y no al revés. Y esta historia es Sherlock Holmes en estado puro: trabajo mental de análisis y deducción, sí, pero también trabajo de campo buscando pistas, obteniendo información y manchándose las manos. Lord Blackwood es una mente criminal de la que Conan Doyle se hubiera sentido orgulloso, con esa mezcla tan decimonónica entre ocultismo y tecnología, sectas secretas (A. Conan Doyle fue miembro de Golden Dawn) y bombas steampunk. La trama avanza contrarreloj, con un ritmo frenético, pero sin llegar a hacer que el espectador se pierda, administrando la cantidad justa de pistas en torno a unos asesinatos rituales (aunque hubo un punto que no me cuadró en ellos) para que el misterio se desvele completamente al final, y veamos que todas las piezas encajan.

En definitiva, una buena película, que funciona (casi) a la perfección y disfrutable por sí misma, pero que guarda un montón de guiños para el aficionado.