Al Capone: muerto de miedo

al capone fumando

El simpático Capone

Volvemos a estar de aniversario. Un día como hoy, 25 de enero, pero de 1947 fallecía Alphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone. Mucho se podría escribir acerca de la vida de este famoso gánster americano de origen italiano, y muestra de ello es la cantidad de películas que se han dedicado a este carismático personaje. Sin embargo, lo que nos ocupa hoy no es como vivió, si no como terminó, y es que el final de Al Capone se podría decir -si me lo permitís- que fue una muerte de miedo.

Debido a la gran habilidad de Capone con las tapaderas, y a tener sobornada a media policía de Chicago y cuarto y mitad de la judicatura, jamás se le condenó por los múltiples crímenes que se le atribuyen. Sin embargo, en octubre de 1931 y gracias en parte a las nuevas leyes promulgadas unos años antes, fue posible que Eliot Ness y sus intocables detuvieran a Capone acusado de evasión de impuestos, pena por la que fue condenado a once años de prisión.

En un principio, se le confinó en un centro penitenciario común, en Atlanta, en la que se convirtió en el preso más famoso y uno de los más temidos de la cárcel. Sin embargo, Capone aún era capaz de manejar la mayor parte de sus negocios desde allí, con lo que el efecto de su detención se veía dismunido. Debido a estos contratiempos, se decidió trasladar a nuestro famoso gángster a Alcatraz, lugar donde pasó el resto de la pena sin poder contactar con el exterior.

Tras su liberación, años después, Capone se retiró de la vida pública y se recluyó en una de sus mansiones. Apenas le quedaba dinero, y había ido perdiendo facultades mentales debido a una sífilis que nunca se dejó tratar. Y es que Al Capone, quien lo iba a decir, padecía belenofobia, o lo que es lo mismo, pánico a las agujas [y otros objetos punzantes]. Lo curioso del caso no es que tuviera pánico a las inyecciones, si no que este tipo de fobia está comunmente asociada a la hemofobia -miedo a la sangre-, con lo que cuesta imaginarse a nuestro sanguinario mafioso cometiendo atrocidades a sus víctimas. O reaccionando cuando sufrió esa terrible cicatriz en la cara por la que tan bien se le conoce, ¿se desmayaría?

Finalmente, en 1947, fue encontrado muerto en su bañera, muy probablemente de sífilis, una enfermedad que nunca se dejó tratar por genuino pánico.

Una respuesta

  1. Seguro que dejaba que fueran otros los que se manchaban las manos de sangre, jeje

    Podías haber puesto una foto desde el otro lado, que no se le ve la cicatriz!

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