Spain is different: ¡Joder, sí!

Me vais a disculpar el título de la entrada, pero lo necesitaba. Veréis, un servidor va en tren por las mañanas al trabajo, y habitualmente va leyendo novelas o libros técnicos (más de lo segundo), pero esta mañana, qué os voy a contar, no tenía el cerebro para hacer el esfuerzo de leer sobre Windows internals, así que decidí relajarme leyendo el periódico. Craso error.

Despreocupadamente cojo el periódico y miro por encima la portada para encontrarme con una noticia que reza “Combatir el fraude fiscal daría a ZP mucho más dinero que el recorte”. Y es que, según los técnicos de hacienda, una lucha más eficaz contra los defraudadores daría al Estado 38500 millones de euros, más del doble del recorte anunciado por ZP. Y leído así, uno siente un malestar leve, pero tampoco excesivo. Claro que, tonto de mí, voy a la página en cuestión, y descubro que en España tenemos una economía sumergida estimada del 23% (¡El 23%!) del PIB. Entenderéis que mis ganas de matar aumentaron significativamente, claro. Sólo existe un país en toda la UE con niveles de economía sumergida mayores a los españoles. ¿Adivinais cual? Exacto: Grecia. Que tenemos un país de corruptos no es nuevo, pero estas cifras rayan la parodia.

Siendo las siete y media de la mañana, decido que es mejor saltar a otra noticia, a ver si me arregla la mañana. Desgraciado de mí, mis pobres ojos se posan en un titular tal que así “La crisis empuja a 102.432 españoles al extranjero en los últimos doce meses“. ¡¡102.432!! Ojo, jóvenes entre 25 y 35 años, con titulaciones superiores y dos idiomas, que se marchan del país porque los empleos que encuentran están mal pagados, no se sienten valorados por las empresas, y les explotan. Los sociólogos lo llaman “emigración selectiva”, aunque hace unos meses ya leí otro artículo similar que hablaba de “fuga de cerebros”. Con una mezcla de ira social y frustración, me planteo si de verdad sería tan duro no ver a mi familia en una temporada y buscarme la vida en los países civilizados. Para aquellos que dicen que en el resto de Europa pasa igual, les prometo una anécdota personal para la próxima entrada, pero ya os garantizo que no, que se respetan horarios y se pagan mejores sueldos.

Con esa idea en mente paso página a ver qué más encuentro. En un alarde de generosidad, el destino me regala un titular que dice “El 30% de los trabajadores no agotan sus vacaciones por exceso de trabajo“. Que la empresa no les deja cogerlas, vaya. Esto lo llevo viendo yo en las tres últimas empresas por las que he pasado, y ya me parecía raro que nadie dijera nada y que a mucha gente le sonara raro. Pues oye, al final es un 30% de gente. Mi antigua jefa de proyecto tenía acumulados 22 días del año pasado y del anterior que aún no se había cogido; este año podría cogerse 42 días, pero todos sabemos que no se cogerá ni los 22 establecidos. Qué país tan de p*** madre, donde se nos trata tan bien a los trabajadores. A estas alturas un odio social se había apoderado de mí, pero me gusta terminar de leer lo que empiezo, así que paso página.

Esperanza Aguirre es favorable a privatizar Telemadrid [je, ¿y qué no quiere privatizar?], pero la ley lo prohíbe [Vaya, hombre, qué putada]”. La ley esa de los sucios socialistas, que impide que Esperanza privatice agusto, con lo que sufre la pobre mujer, oiga. Sí, sí, no sabeis las presiones que tiene, ¿sabeis cuantos amigos tiene a los que le debe un favor? Si has pensado un número, son más, seguro. Un país en el que se nos tiene en cuenta a los trabajadores, a los usuarios de los servicios públicos como el transporte, la sanidad, o por qué no, las televisiones.

Para rematar la faena, una noticia en un recuadro pequeño diciendo que “La fiscalía pide al Supremo que absuelva a Baltasar Garzón de los cargos de prevaricación“. Bueno, al menos alguien conserva la cordura en el país, aunque no sirva para mucho. Aunque Garzón sea un héroe en el resto de Europa, donde la civilización ha crecido al margen de la picaresca española, de la privatización, la explotación, la doble moral, el fraude y las estafas varias.

Y todavía los trabajadores tenemos que estar contentos de tener un gobierno sociallisto, que aplica unas medidas que protegen a los que menos tienen, que sube el IVA (en vez del IRPF o los impuestos de sociedades), que baja el sueldo a los funcionarios públicos (en vez de reducir los altos cargos o sus sueldos) y que congela las pensiones (esos adinerados, culpables de la situación actual del país). Menos mal que no han tocado el presupuesto para los sindicatos, que si no ya la habrían liado. O no, total, nadie iba a secundar las huelgas, y si no, al tiempo.

Por lo menos los bancos, las sociedades de inversión y demás culpables han aprendido la lección. Si la lían, ya les dará dinero el estado y se lo quitará a los trabajadores, que total, no van a decir ni mú. De momento, voy a volver a mis lecturas técnicas, que tengo miedo de que las arcadas mañaneras sean permanentes.

PD: La semana pasada pedimos presupuesto a un pintor para pintar las paredes de casa. Pedía 3000 euros por 8 días de trabajo, eso sí, en negro.

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Explotación remunerada

Esta mañana he leído en El País, un artículo acerca de las condiciones laborales que sufrimos muchos españoles. Parece ser una norma extendida en las empresas españolas: que la gente se quede allí el mayor número de horas posible. Empresas en las que “se valora mucho el compromiso con la empresa”, lo que se traduce en que te quedes allí hasta que te echan las de la limpieza para cubrir unos objetivos que están fuera de rango. Las empresas de este país deberían mirar fuera y aprender que no pueden utilizar a los trabajadores como mano de obra esclava. Nos encontramos en la época del trabajador del conocimiento, para el que una jornada laboral más larga no se traduce en un incremento de la calidad del servicio o producto. La gente quiere y debe querer trabajar para vivir, y no al contrario. Las empresas en las que la mayor parte de la plantilla es workaholic, cuya jornada laboral media está en las 12 horas diarias (porque están comprometidos con la empresa, no lo olviden), constituyen un paradigma de empresa enferma. No me entendáis mal, estoy seguro de que todos estamos de acuerdo en que si puntualmente para completar un proyecto hace falta quedarse un par de días algunas horas extra, podemos hacerlo sin mayor reparo; lo que no debería tolerarse es que eso sea lo habitual, sobretodo cuando nadie remunera las horas extra.

Si mirasen un poco hacia fuera encontrarían países como Francia, donde la jornada laboral es de 35 horas y no de 40 como en España. Y no creo que las empresas francesas produzcan menos o peor que la españolas (por mucho que los españoles desprecien a los franceses). Verían lugares como Alemania, donde está literalmente mal visto hacer horas extra, ya que se considera que el trabajo estaba mal planificado y/o repartido o que tus capacidades no son las adecuadas para el puesto. O verían ejemplos como Finlandia, como en esta noticia de 2007:

Según la quinta edición del estudio “Indicadores clave del mercado laboral” publicado en septiembre de 2007 por la Organización Internacional del Trabajo del Trabajo (OIT), la productividad del trabajo finlandesa se ha acercado a la de los EEUU, donde la jornada laboral media por empleado es más larga y el período vacacional más corto en comparación con Finlandia.

Pruebas todas ella de que un trabajador motivado y contento, que no arrastra el cansancio de jornadas laborales eternas es capaz de rendir lo mismo y más que un trabajador agotado y quemado del trabajo que está allí doce horas diarias. Existe una tendencia creciente entre los nuevos profesionales (gente recién licenciada o con poca experiencia laboral) a preferir tener más tiempo libre, mejor horario o vacaciones que a ganar más dinero, y es que el dinero no da la felicidad, máxime cuando no tienes tiempo para disfrutar de él. Sin embargo, si en una entrevista se te ocurre comentar algo de esto el entrevistador te mirará raro (o mal, según quien sea) y creerá empezar a detectar una “falta de compromiso con la empresa y sus objetivos”. Además, como se puede leer en El País:

Otro rasgo en común de este ámbito laboral es la falta de ilusión, de motivación e incluso de interés por el trabajo que se desempeña a lo largo del día. Muchos profesionales reconocen que no saben cuál es su función ni su cometido, y otros, debido al cansancio acumulado, van literalmente arrastrándose por los pasillos.

A mí me gusta mi trabajo, me gusta lo que hago, es además de mi trabajo mi hobby y lo hago cuando tengo un rato libre en casa. Sería muy triste que por mentalidades explotadoras como las citadas acabase aborreciendo algo que me ha gustado desde siempre. Leed el artículo completo, os lo recomiendo.

[+] Explotación Remunerada, El País: http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/Explotacion/remunerada/elpepueconeg/20100314elpnegser_5/Tes

Otro rasgo en común de este ámbito laboral es la falta de ilusión, de motivación e incluso de interés por el trabajo que se desempeña a lo largo del día. Muchos profesionales reconocen que no saben cuál es su función ni su cometido, y otros, debido al cansancio acumulado, van literalmente arrastrándose por los pasillos.