Hatchet

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Como comenté en la anterior entrada sobre la Muestra SyFy, uno de los platos fuertes de la programación es Hatchet 2. Así que, para calentar motores, nada mejor que hacer un repaso de la primera entrega de esta peculiar saga.

Hatchet está a medio camino entre el terror y el humor. Como dice en este póster, es puro terror estadounidense, de la vieja escuela. Pero esto tampoco es verdad. Por que es tanto un slasher como una parodia del género, en la que se identifican buena parte de los recursos más habituales y se llevan al exceso, haciendo un guiño al espectador veterano.

El planteamiento de la película es todo un tópico, con un grupo de desvalidos  (y estúpidos) habitantes de ciudad perdidos en un entorno rural hostil, en este caso, los pantanos que rodean Nueva Orleans. Por supuesto, también hay una leyenda sobre una aparición con una historia sórdida detrás y ganas de venganza. Hatchet no tarda mucho en poner todas sus cartas sobre la mesa y, a partir de ese momento, comienza la diversión y las muertes se suceden a un ritmo frenético, a cada cual más bestia, más sangrienta y más excesiva.

En Hatchet se vierten auténticos ríos de sangre pero, a través del exceso, la violencia funciona como un recurso para reírse con los referentes del género de terror. Antes he mencionado al espectador habituado a los mecanismos del slasher, y es que la película está dirigida a los que conocen bien el género, pero cualquier espectador con ganas de divertirse pasará un buen rato con ella. Al fin y al cabo, hay tetas, personajes haciendo el ridículo, miembros cercenados y sangre a raudales.

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