Octava Muestra SyFy (II)

El otro día comenté la cartelera del viernes en la Muestra SyFy, y hoy toca hacer un breve repaso a las películas del sábado.

I Saw the Devil
I Saw the Devil

La tarde comenzó con I Saw the Devil, una de las películas que más ganas tenía de ver en este festival. Y vaya manera de despertar a los espectadores que se metieron al cine en la hora de la siesta. Park Chan-Wook exploró a fondo el tema de la venganza en su trilogía particular pero Kim Ji-Woon es capaz de llevar la crudeza un paso más allá. En esta ocasión Choi Min-Sik se mete en la piel del psicópata Kyung-chul, que se ve envuelto en un juego del ratón y el gato al que le somete Soo-hyun, el prometido de una de sus víctimas. A lo largo de la persecución se analiza el precio que Soo-hyun tiene que pagar para llevar a cabo su venganza, en la que busca hacer sentir a Kyung-chul el mismo miedo y dolor que sufrió su prometida. Sin embargo, Kyung-chul es incapaz de sentir nada, Soo-hyun se enfrenta a algo que no es humano, una representación del mal y en el proceso tendrá que convertirse en algo como él. Sin lugar a dudas, una de las películas del festival, dirigida con brío y con un tratamiento completamente descarnado de la violencia, abundante en primeros planos en unos cuantos momentos particularmente escatológicos.

Captifs
Captifs

Tras lo alto que había dejado el listón I Saw the Devil el resbalón que supuso Captifs fue aún peor. Una película inane, con algunos puntos en común con Cherry Tree Lane. En este caso, en lugar de inmigrantes barriobajeros tenemos otro de los prototipos del horror para el europeo promedio, el mafioso balcánico, curado de espanto tras años de guerras y con muy poco aprecio por la vida propia y menos por la ajena. Tras unos momentos de mínima tensión mientras se despliega la trama del secuestro (mujeres al borde de un ataque de serbios) pasamos a una serie de escenas rutinarias en la que los protagonistas tratarán de escapar de su cautiverio. Sin embargo, estos intentos están tan tristemente planteados que, al menos a mí, me sacaron completamente de la película. Y es que es muy difícil mantener la emoción de una historia en la que no nos importa lo más mínimo lo que le pase a los personajes. Podría rescatar el competente trabajo del director: sabe dar ritmo y emoción a las pocas escenas que la tienen pero el guión lastra completamente la película, de tan previsible y tan lleno de lugares comunes, además de un par de escenas con un tono melodramático completamente forzado que deja un regusto amargo.

Giallo
Giallo

La siguiente película fue uno de los puntos álgidos del festival, aunque podríamos decir que lo fue por las razones equivocadas. Poco hay que decir de Giallo. Mejor dicho, poco bueno hay que decir de Giallo, por que la lista de pifias de este despropósito sería demasiado extensa. Desde un guión absurdo, lleno de escenas adocenadas a las interpretaciones impostadas de casi todos los personajes, con un Adrien Brody sumergido de lleno en el ridículo y Elsa Pataky… bueno, no hay que cargar mucho las tintas contra la pobre mujer, hace un papel nefasto pero ¿qué esperábais? Por no hablar de la labor de Argento dirigiendo esta pesadilla. Un festival de zooms chuscos y movimientos torpes de cámara. Al menos la gente se tomó con humor la película y los aplausos y audiocomentarios hicieron que Giallo fuera una de las películas con las que más me divertí del festival.

Hatchet 2
Hatchet 2

Para terminar la programación del sábado (sin contar la sesión de Trash entre amigos) teníamos Hatchet 2. Ya hablé por aquí de Hatchet, un slasher paródico muy divertido, lleno de humor negro, ya sea a través de una violencia desfasadísima o una galería de personajes a cada cual más lamentable. Hatchet aprovechaba todos los tópicos del género para hilvanar un montón de escenas divertidas pero, lamentablemente, estirar demasiado las sagas es otro tópico del slasher. Hatchet 2 sigue siendo divertida, en algunos momento, con unas cuantas muertes realmente cafres pero no añade nada nuevo que no estuviera en la primera película, con lo que deja la sensación de ser bastante más floja, con demasiada cháchara, menos muertes y menos humor.

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Octava Muestra SyFy

Tras disfrutar de unas cuantas películas durante este fin de semana ha llegado el momento de comentar, aunque sea de forma superficial, esta octava edición de la Muestra SyFy. No vi todas las películas, me perdí Destino oculto el jueves y El último exorcismo el domingo.

Cherry Tree Lane

Cherry Tree Lane

El viernes fue una jornada agridulce. Cherry Tree Lane fue un comienzo un tanto flojo. En esta película vemos cómo un grupo de delincuentes barriobajeros secuestra en su propia casa a una pareja, esperando a que llegue su hijo para darle un escarmiento. Peca de ser demasiado contenida y juega a crear un ambiente tenso pero también digerible por todos los públicos. Un tratamiento visual basado en primerísimos planos que mantienen toda la violencia de la película alejada de la pantalla. Muy poca acción y escenas sostenidas completamente sobre los hombros de los actores, lo que da un resultado un tanto irregular, con personajes muy logrados y otros apenas definidos con tópicos.

13 Assassins
13 Assassins

Después vendría 13 Assassins, la incursión de Takashi Miike en el chanbara. Como es habitual en muchas producciones japonesas de este género, el primer tramo de la película sirve para mostrar el complejo entramado de lealtades, servilismos y traiciones entre los distintos guerreros y clanes implicados. Una vez superada esta primera fase, un tanto lenta y reiterativa, la película pasa directamente a la acción, con una brutal batalla en un pueblo convertido en ratonera por los asesinos del título. Si bien no se puede ver mucho del estilo de Miike en el primer tramo de película, en esta batalla final se nota su afición por el exceso y la desmesura, con, literalmente, centenares de muertes. Samurais, ríos de sangre, acción a raudales y ese humor tan propio de las películas de acción (“¡Sólo quedan 130!“) hacen que la película merezca la pena, a pesar de un comienzo demasiado lento.

Salvage
Salvage

Con el cine abarrotado de gente deseosa de ver Tucker & Dale Vs. Evil llegó el gran chasco del día: por problemas técnicos no se podría ver esa película y en su lugar proyectaron Salvages. No sabría decir al género al que quiere pertenecer esta cinta, y apostaría a que sus creadores tampoco, ya que va dando tumbos a medida que avanza la acción. Sin lugar a dudas, lo mejor de esta sesión fueron los audiocomentarios del público y unos cuantos momentos divertidos gracias a los subtítulos portugueses integrados en la película. Aunque el resultado final sea bastante pobre, hay que destacar lo bien aprovechado que debe estar el presupuesto de la película, siempre hay que celebrar esa economía de medios que hace de la necesidad virtud.

Shadow

Shadow

Tenía ganas de ver Shadow, la última película del viernes. Quizá fuesen estas expectativas pero no salí totalmente satisfecho del cine. Uno de los principales problemas es que también aquí se juega a visitar distintos géneros, lo que da una película híbrida, que no brilla en ninguna de sus partes. Una buena parte inicial, con los dos protagonistas huyendo de la persecución de dos paletos furiosos da demasiado pronto un giro que no me termina de convencer, con una segunda parte más ramplona, aunque tiene unos cuantos momentos realmente sórdidos. Por no hablar de la manera en que se cierra la película, y, ojo, que a continuación voy a destripar todo el argumento, en los minutos finales vuelve a dar un giro que deshace completamente lo planteado hasta entonces, con una explicación y una secuencia final muy deudora de La escalera de Jacob.

Hatchet

Hatchet

Hatchet

Como comenté en la anterior entrada sobre la Muestra SyFy, uno de los platos fuertes de la programación es Hatchet 2. Así que, para calentar motores, nada mejor que hacer un repaso de la primera entrega de esta peculiar saga.

Hatchet está a medio camino entre el terror y el humor. Como dice en este póster, es puro terror estadounidense, de la vieja escuela. Pero esto tampoco es verdad. Por que es tanto un slasher como una parodia del género, en la que se identifican buena parte de los recursos más habituales y se llevan al exceso, haciendo un guiño al espectador veterano.

El planteamiento de la película es todo un tópico, con un grupo de desvalidos  (y estúpidos) habitantes de ciudad perdidos en un entorno rural hostil, en este caso, los pantanos que rodean Nueva Orleans. Por supuesto, también hay una leyenda sobre una aparición con una historia sórdida detrás y ganas de venganza. Hatchet no tarda mucho en poner todas sus cartas sobre la mesa y, a partir de ese momento, comienza la diversión y las muertes se suceden a un ritmo frenético, a cada cual más bestia, más sangrienta y más excesiva.

En Hatchet se vierten auténticos ríos de sangre pero, a través del exceso, la violencia funciona como un recurso para reírse con los referentes del género de terror. Antes he mencionado al espectador habituado a los mecanismos del slasher, y es que la película está dirigida a los que conocen bien el género, pero cualquier espectador con ganas de divertirse pasará un buen rato con ella. Al fin y al cabo, hay tetas, personajes haciendo el ridículo, miembros cercenados y sangre a raudales.

Muestra SyFy

8 Muestra Syfy

8 Muestra Syfy

Un año más llega a las pantallas del cine Palafox la Muestra SyFy de Cine Fantástico, un pequeño festival que nos permite ver unas cuantas películas que, por normal general, no suelen frecuentar las carteleras de nuestro país.

Esta octava edición de la Muestra da comienzo mañana mismo, jueves, con la proyección de Destino oculto, un thriller protagonizado por Matt Damon, que podremos ver próximamente en cines. Para mí, lo más interesante empieza el viernes. A las 6 de la tarde se podrá ver Cherry Tree Lane, la nueva película de Paul Andrew Williams, director de la divertida The Cottage, que también pasó por el cine Palafox hace un par de años. A continuación, Thirteen Assasins, en la que Takashi Miike se pasa al género de los samurai, y después Tucker & Dale vs Evil, otro prometedor cruce entre terror y comedia. Y para cerrar la sesión del viernes, Shadow, una interesante propuesta del músico italiano Federico Zampaglione que rueda una película de terror con un aspecto bastante clásico.

El sábado comienza fuerte con I Saw the Devil, del coreano Kim Ji-woon, una historia de asesino psicópata contada desde una perspectiva particular. Después, doble sesión de terror europeo con la francesa Caged y Giallo, homenaje al género italiano por antonomasia (con permiso del spaghetti western). El plato fuerte viene con Hatchet 2, secuela de uno de los slasher más divertidos que he podido ver últimamente. Espero que sepa mantener el tono de su primera parte y sea una secuela a la altura.

Por si esto no fuera poco, a medianoche da comienzo una nueva edición del Trash entre amigos, con personajazos como Vigalondo, Minchinela o el Sr. Ausente comentando un subproducto como Dinocroc vs Supergator.

Para terminar, el domingo otra sesión doble de terror asiático con Thirst, una curiosa historia de vampiros de Park Chan-wook y Dream Home un slasher sobre la especulación urbanística de Pang Ho-cheung. Para cerrar el festival, podremos ver El último exorcismo, otro falso documental.


Enlace: La programación del festival.

Dracula

Bela Lugosi

Bela Lugosi

En España somos muy dados a adoptar cualquier fiesta que se nos ponga por delante. Y hay que reconocer que Halloween es una celebración tentadora, a todos nos gustan las golosinas y caramelos, disfrazarnos y ver películas de terror. Al menos a mí sí. Y ya que hemos hablado de disfraces ahora toca el turno de proponer algunas películas para ver durante esa noche, y nada más apropiado que una buena película de miedo. Hay un montón de opciones para elegir pero voy a aprovechar que los vampiros están de moda o, bueno, al menos cierto tipo de vampiros… para recomendar una de las mejores películas de vampiros de toda la historia.

Es cierto que Drácula no es el primer vampiro de la literatura ni la adaptación de Tod Browning la primera película de vampiros pero estas dos obras ayudaron a sentar las bases de un género. Aún hoy se siguen muchas de las normas impuestas por Bram Stoker, al igual que hoy seguimos asociando la imagen del vampiro a la de Béla Lugosi, con su impresionante presencia en pantalla, la capa negra con forro rojo (¡es una película en blanco y negro, pero bueno!), su mirada, francamente inquietante y su peculiar forma de hablar, lentamente, arrastrando las palabras con su peculiar acento.

En la primera parte de la película se ven claramente las influencias estéticas de Browning, cercanas al expresionismo alemán aunque no alcanza el grado de delirio del Nosferatu de Murnau o el Vampyr de Dreyer.

En este fragmento se puede apreciar claramente esta influencia, con el coche de Drácula esperando entre la niebla y la iluminación desde detrás de la escena, dándole un aspecto fantasmagórico, o la impresionante arquitectura del castillo de Drácula, majestuoso a pesar de su estado ruinoso.

En su última parte la película tiene un tono más real, menos onírico y cede todo el protagonismo a Béla Lugosi, que domina completamente todas las escenas en las que aparece, bien sea con su imponente presencia física o con su mirada, convertida en un influjo hipnótico con un ocurrente truco de iluminación.

La pajarería de Transilvania

Horrífido

Horrífido

La semana pasada escribí una entrada dando unas cuantas buenas ideas para vuestros disfraces de Halloween y hoy continuamos con la temática terrorífica. A lo largo de estos días publicaré unas cuantas entradas relacionadas con la fiesta favorita de los aficionados al terror. Pero Halloween no es sólo una fiesta para pasar miedo si no también una noche para divertirse.

En La pajarería de Transilvania (Dr. Zitbag’s Transylvania Pet Shop) supieron captar a la perfección este espíritu gamberro de Halloween, y por la tienda de Granudo se pasean todos los monstruos clásicos del cine de terror… o más bien, unos cuantos animales inspirados en estos monstruos, como FrankenPulpo, el Conejito Zombi… todos los personajes tienen un guiño a los grandes monstruos de la Universal. Podría considerarse a esta serie una heredera directa de La familia Addams o Los Munster.


If you want a zombie bunny or a pussycat mummy
A vampire froggie or a skeletony doggy
If you want to lease a varemouse or a yeti for your fearhouse
If you crave a Frankensheep or a creature from the deep
Well, there’s a place where you can go, you know?
Where all the crawly creepies are on show!
Oh, yes! Oh, no!

Dr. Zitbag’s Transylvania Pet Shop!
Dr. Zitbag’s Transylvania Pet Shop!

Dr. Zitbag’s Transylvania Pet Shop!

Bien pensado, de esta serie también pueden sacarse muy buenas ideas para disfrazarse… quizá el Doctor Granudo sea un poco aburrido, pero Horrífido, el perro esqueleto, es genial. O las hermanas ExorSister… aunque claro, ellas ya van disfrazadas de la novia de Frankenstein.

Buried

Buried

Buried

Tengo que reconocer que sentía mucha curiosidad por ver cómo Rodrigo Cortés se las había ingeniado para rodar toda una película dentro de un ataúd. Pero, a pesar de ello, también intenté no saber demasiado sobre la película para entrar en el cine sin expectativas engañosas ni prejuicios, algo que es cada vez más difícil.

La premisa de Buried es muy complicada ya que deja al director con unos recursos mínimos para contar una historia, nada más que una caja, un teléfono móvil y Ryan Reynolds, que se enfrenta a un papel increíblemente exigente, ya que carga con todo el peso de la película sobre sus hombros, dentro de una caja que apenas le permite moverse.

Cortés nos mete en la historia desde el primer momento, usando uno de los miedos más básicos, el entierro en vida, un clásico de la literatura de terror desde el magistral El entierro prematuro de Poe. Para ello juega no sólo con la luz si no también con la oscuridad, para meternos en la piel de Paul Conroy, el protagonista, y hacernos sentir su angustia en una sala de cine completamente negra. Empezamos a oscuras y en cuanto se hace la luz comienza una cuenta atrás implacable en la que el terror de ser enterrado vivo se mezcla con el suspense, mientras Paul Conroy intenta desesperadamente salir de la caja.

Cortés ha señalado a Hitchcock como uno de sus principales referentes y es cierto que en Buried ha sabido usar algunos de sus mejores recursos para mantener al espectador en tensión durante toda la película sin salir en ningún momento de la caja. Aquí podemos encontrar ecos de películas como Naúfragos, con un escenario mínimo o  Breakdown, uno de los episodios de Alfred Hitchcock presents en el que un hombre está a punto de ser enterrado vivo.

Las virtudes de Buried no está sólo en el guión de Chris Sparling, si no también en el efectivo ejercicio de estilo de Cortés que sabe dónde colocar la cámara en un espacio tan reducido y usar distintos tonos de luz y profundidad de campo como herramientas narrativas de primer orden.

También resulta interesante como reflejo de la actualidad: Paul Conroy es un caso marginal en la guerra de Irak, lejos de la atención del público, aunque el vídeo de rescate que graba desde su ataúd se convierte en uno de los más vistos en Youtube, pero eso no le sirve de mucho bajo tierra. Y la terrible conversación de Conroy con uno de los jefazos de su empresa es uno de los mejores retratos sobre el mundo laboral que se han hecho en muchos años.


Por último, destacar los títulos de crédito, nada sutil homenaje a Saul Bass y los títulos que creó para Con la muerte en los talones, o el cartel que acompaña esta entrada, claramente inspirado en el de Vértigo (de nuevo Hitchcock).